“Minimalismo invernal”

Fotocrónicas (226)

Cuando la nieve cubre la tierra como si fuera un sudario blanco y los sonidos viajan con sordina, cuando las luces saturan la vista con reverberaciones cegadoras y los colores reducen su paleta de color a blancos y grises, cuando las líneas se hacen más escuetas, rotundas y evidentes, entonces es cuando el paisaje se desprende de lo superfluo y se viste con aires minimalistas.  

Es invierno y la tierra se arropa con la bendición de la nieve, que la libera de la dureza de los fríos más duros y la esponja poco a poco, con paciencia monacal. Es tiempo de quietud y de espera.

Estamos entre Logroño y Navarrete, en la Grajera. Los viñedos se alargan hacia el Sur entre tierras levemente onduladas, en el piedemonte del Moncalvillo. Los renques, perfectamente emparrados, militarmente alineados, componen un escenario de pura geometría que fascina al andariego. Puro minimalismo invernal.

Texto y fotografía: Jesús M Escarza Somovilla