Fotocrónicas (230)
En la parte alta del Valle del Roncal, se halla uno de los espacios con mayor encanto de Pirineos: Belagoa. Y en su misma cabecera, allí donde piedra, bosques y pastos se dan la mano, hay un lugar conocido como Rincón de Belagoa. Unos soberbios paredones lo delimitan por su parte alta. Más arriba, habitan las tierras kásticas, que dan al paisaje un aire mineral y extremo que cohíbe.
Los hielos diseñaron esa magnífica cubeta glaciar y los soberbios roquedos envuelven como una bufanda los primeros pasos del río Belagoa, que más abajo tomará otro nombre, Esca. Por sus aguas, durante cientos de años, descendieron hacia tierras bajas miles de troncos de los ricos bosques de esta región.
El entorno es feraz y montaraz, con cumbres como Larrandoa, Lakartxela, Bimbalet, Lákora, Lapaquiza Linzola, o Txamantxoia, que oscilan entre los 1700 y 2000 metros. Los montañeros han salido esa mañana desde Isaba y pretenden llegar al refugio de Belagoa. Pero la carga de nieve, casi de primavera, impide llevar un ritmo ágil. Las horas pasan veloces y la tarde trae nieblas inquietantes. Pese a ello, el paisaje tiene una belleza fascinante que alivia el ánimo del grupo…
Texto y fotografía: Jesús M Escarza Somovilla
