“Marea grana y oro”

Fotocrónicas (221)

Como el más hermoso traje de luces, ese de grana y oro que el maestro reserva para las mejores tardes de toros, así luce la ribera del Ebro una vez que Noviembre ha entrado y tomado posesión de estas tierras riojanas y alavesas. Este año el otoño se ha mostrado remolón, quizás la bonanza del tiempo ha demorado el proceso de «oxidación» de las hojas. Pero cuando llega el momento preciso, sucede el prodigio maravilloso, la fiesta desmedida del color, el éxtasis sensorial postrero con una tenacidad imparable.

Como si hubieran tocado a arrebato, una marea grana y oro anega amplias zonas del valle. La pérdida de clorofila activa la presencia solapada de los colores cálidos; los amarillos, ocres y rojos se adueñan de las viñas, mientras que las choperas se engalanan de tonalidades doradas que resultan admirables.

Desde que el Ebro corta los riscos de Bilibio parece atemperar su discurrir y entra en una fase lánguida que le lleva a retorcerse placenteramente por las tierras riojanas de la Sonsierra y vascas de la Rioja alavesa. Los meandros se suceden sin cesar y cada uno de ellos tiene su mirador. La imagen de hoy está tomada desde el Alto del Ramo, un cortado terroso sobre la población alavesa de Baños de Ebro. La visión de los campos de labor y del Ebro ese día de Noviembre corta el aliento. Auténtica borrachera cromática. Marea grana y oro… 

Texto y fotografía: Jesús M Escarza Somovilla