Fotocrónicas (225)
Hablar de Territorio Artlanza es sobre todo hacer justicia a la tarea ingente, meritoria y sosegada, de Félix Yáñez. Un ceramista que en 2008, ante la dura crisis económica, decidió reinventarse y se embarcó en esta fascinante cruzada que, a día de hoy, todavía no tiene fecha de resolución.
Estamos en Quintanilla del Agua, un humilde pueblo burgalés entre Lerma y Covarrubias, a orillas del río Arlanza. Aquí se asienta un poblado típicamente castellano, con aderezos medievales, que le confieren un encanto delicioso.
Desde la finca que su familia tenía en este lugar, Félix fue adquiriendo terrenos hasta llegar a los 25.000 m2 actuales. Este hijo de albañil va creando, con calma monástica y mimo propio del mejor orfebre suizo, un caserío con calles y plazas, pasajes y soportales, galerías y balcones, puertas y ventanas, que llevan la imaginación del visitante a los lejanos tiempos del medioevo.
Pasear Territorio Artlanza es contemplar un espacio único, de arquitectura antigua, de oficios olvidados, de aperos desconocidos. El andariego se encuentra en su salsa porque la sensación de verdad apabulla y emociona. Y se siente un privilegiado cuando, antes de partir, tiene la fortuna de saludar y agradecer al autor de este prodigio por su cruzada impagable.

Texto y fotografía: Jesús M Escarza Somovilla
