“Un capricho de la Naturaleza»

Fotocrónicas (CCII)

El valeroso río Alagón nace salmantino en Frades de la Sierra y muere cacereño, en Alcántara, en donde entrega sus aguas al Tajo. Y entre medias tiene el honor de atravesar una comarca tan extrema y singular como Las Hurdes. Justo antes de dejar esta comarca, en el lado más oriental de la Sierra de Gata, la Naturaleza se viste de gala y nos obsequia con un capricho fascinante, de esos que obnubilan y dejan sin defensas para las emociones más intensas.

En la población cacereña y hurdana de Ríomalo de Abajo, un sendero que transita entre robles y pinos y un terreno áspero y seco, nos conduce hasta el mirador de la Antigua. Colgado sobre el curso del río Alagón, dicho mirador nos ofrece un escenario admirable, único. En lontananza, la cuerda de la Sierra de Béjar; entre medias, una exuberante masa boscosa; y a nuestros pies, el delicioso Meandro Melero.

En función de la época y de la abundancia de las aguas, el río Alagón consigue rodear el círculo de tierra, formando entonces un perfecto islote que se adorna con un bosquete de robles y una ribera de jugosa hierba. Verdaderamente, un espectáculo que abruma el paladar más exigente.

Texto y fotografía: Jesús Mª Escarza Somovilla