“Una ermita en el monte”

Fotocrónicas (232)

En puridad, que diría mi añorado Miguel Delibes, no se trata de una ermita sino de la iglesia de la antigua aldea de Pradilla de Belorado, Burgos. Es lo único que resta ya desde que a mediados de los años sesenta quedara vacía. No fue digno el final de esta humilde población, no. Un incendio fortuito de unas casas en 1963, el derrumbamiento de parte de la iglesia y la traumática integración en el municipio de Fresneda pusieron fin de forma triste a la historia de Pradilla.

Un siglo antes, escribía Madoz en su Diccionario Geográfico, allá por 1850, que «Pradilla tiene 13 casas miserables y una iglesia en honor a San Esteban. El terreno es montuoso, su clima es frío y abundan los reumas y resfriados.» 

Pero para el andariego que llega aquí, lo que percibe es un entorno hermoso de pastos, de suaves lomas, de bosquetes adehesados y de paisajes dilatados. Y una primavera en explosión, que se ha hecho dueña de los cielos y de la tierra.

             Texto y fotografía: Jesús M Escarza Somovilla