“Valles pasiegos”

Fotocrónicas (233)

 Hay un rincón, cerca del Portillo de Lunada y próximo a la divisoria entre Cantabria y Burgos, que se conoce como mirador de Cuvalruyo. El andariego, que ha decidido subir hasta semejante nido de águilas un día de primavera, afirma que ese roquedo pasa a ser uno de sus lugares favoritos por derecho propio. 

Los valles pasiegos cántabros, ríos Pas, Pisueña y Miera, más el burgalés valle de Trueba, forman un paisaje bucólico, de una estética montaraz y pastoril, que cautiva la mirada y el ánimo. Los extensos praderíos, los muretes de piedra seca, las viejas cabañas diseminadas, los frescos bosquetes de avellanos, fresnos, castaños y robles crean un ambiente verdaderamente hermoso.

La imagen desde Cuvalruyo recoge la visión del Macizo de Castro Valnera, cuya cumbre se alza a 1718 metros. El glaciarismo cuaternario quebró su espinazo mineral, modeló sus laderas y ahondó sus suelos para hacer sitio a los regatos  que terminan alimentando el río Miera. Dicen que, en los día rasos, desde aquí arriba se divisa todo el curso del Miera, desde su inicio en el portillo de Lunada hasta que vierte al Cantábrico en la ría de Cubas, junto a la bahía de Santander.  

             Texto y fotografía: Jesús M Escarza Somovilla