Fotocrónicas (229)
Uno de los espectáculos fluviales más hermosos en España es seguramente el Nacimiento del Río Cuervo, afluente del Guadiela, que lo es a su vez del Tajo, dentro de la Serranía de Cuenca. De la vertiente occidental de la Muela de San Felipe, a 1490 metros de altitud, las aguas encuentran una quebradura entre el roquedo kárstico para ver la luz y despeñarse unos pocos metros más abajo en esta fascinante cascada que deja al andariego literalmente boquiabierto.
En tiempo de abundancia, como ha sido el caso de este inicio de año, el agua se desparrama en un frente notable formando infinitas chorreras que van modelando el material tobáceo. Los musgos y las adherencias vegetales añaden belleza al alboroto de las espumas y al rumor de las aguas.
Verdaderamente, el lugar tiene bien merecida la categoría de Monumento Natural, que le fue concedido allá por 1999. Deambular por este entorno selvático es como retornar a tiempos prehistóricos, cuando la fuerza de la Naturaleza modelaba la Tierra como el buen alfarero convierte en objeto admirable un anodino trozo de arcilla.
Texto y fotografía: Jesús M Escarza Somovilla
