“El dolmen de la Hechicera”

Fotocrónicas (244)

Dice la leyenda que en la mañana de San Juan óyense voces, y cantos y suspiros en este lugar y que quienes acuden a su reclamo conviértense en piedra, una piedra más de muchas otras que, poco a poco, van dando forma de minúsculo cerro a este magnífico yacimiento prehistórico.

Su descubrimiento tuvo lugar en 1935 por Álvaro de Gortázar y Carlos Sáenz de Tejada y un año después José Miguel Bariandaran inició su estudio. Ello puso de manifiesto que se trata de un enterramiento datado entre el Neolítico final y la Edad de Bronce. Osea, entre 5.000 y 3.000 años de antigüedad.

Sea como fuere, se trata de uno de los yacimientos más importantes del País Vasco. Su fácil ubicación, su cómodo acceso, su bucólico entorno entre viñas, a los pies de la Sierra de Cantabria, en la Rioja alavesa, lo hacen objeto de deseo para quienes gustan de estas cuestiones.

En la imagen, el dolmen de la Hechicera se yergue hermoso entre la figura extraña desde este punto del León Dormido y la torre de la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, de Elvillar de Álava.  

Texto y fotografía: Jesús M Escarza Somovilla