“Caleruega entre malvas de lavanda”

Fotocrónicas (239)

Es muy probable que hoy en día Caleruega sea más conocido por sus campos de lavanda que por ser la patria chica de su hijo más ilustre: Santo Domingo de Guzmán, Fundador de la Orden de los Predicadores (mayormente conocidos como Dominicos), cuya comunidad fue aprobada por el Papa Honorio III en 1216.

En este pueblo burgalés de la comarca Ribera del Duero llevan años alternando el tradicional cultivo de la vid y del cereal con esta lamiácea de nombre lavanda o espliego o cantueso. La superficie plantada alcanza las 500 hectáreas de tierra y su capacidad de aguantar el clima seco y de requerir poca agua la hacen muy idónea para estos pagos mesetarios.

A sus ya tradicionales propiedades medicinales (aliviador del estrés, favorecedor del sueño, sanador de problemas de la piel…), la lavanda añade la nada desdeñable peculiaridad de ser un elemento importante en la producción de cosméticos y terapéuticos. Por un motivo o por otro, o por ser un maravilloso espectáculo cromático en plena canícula del verano, el caso es que Caleruega es un hermoso lugar que merece ser visitado, al menos, una vez en la vida.

             Texto y fotografía: Jesús M Escarza Somovilla